Ricardo Tapia Zarricueta
Sin descuidar los logros positivos alcanzados hasta ahora, el nuevo gobierno ha dado a conocer un conjunto de medidas para mejorar la producción habitacional, la calidad de la misma y la recuperación de barrios socialmente vulnerables.
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Aparece entonces un nutrido conjunto de programas que complementan lo que falta por hacer, corrigen los que han cumplido etapas y se incrementan los recursos para el sector.
A continuación expongo algunos comentarios puntuales, que se derivan de estas novedades en materia habitacional.
• Para atender la demanda a nivel país, se requiere de un soporte de asistencia técnica, representadas en las Entidades de Gestión Inmobiliaria Social, EGIS acorde con esa escala. Los propios municipios pueden ser EGIS, pero aquellos ubicados en zonas rurales y más pobres no cuentan con las capacidades de recursos humanos y técnicos para poder concursar o formular proyectos que atiendan a las urgentes necesidades de mejoramientos de las condiciones de habitabilidad de sus habitantes. Una coordinación con otros ministerios, por ejemplo, el de Interior a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional o del Servicio País, que refuerce y asista a estas carencias puede ser alternativas válidas.
• Una alternativa específica para responder a la escasez de asistencia técnica, puede activarse mediante un programa de asistencia técnica fomentado por el MINVU u otro ministerio social, que puede ser una fuente laboral para profesionales jóvenes del ámbito social y de la construcción.
• En cuanto a la ubicación de viviendas sociales en radios urbanos mediante el subsidio a la localización, éste puede dar cuenta de un cierto parque de viviendas en cités o en otras tipologías de vivienda antigua - que en muchos casos albergan un patrimonio arquitectónico de interés- factible de recuperar, mejorar y vender, como vivienda usada a miles de familias que trabajan y sirven en los centros de ciudades chilenas con centros urbanos por renovar.
• En lo referido a la vivienda rural en la modalidad de villorrios rurales, se aumenta el valor del subsidio por familia (de 200 a 280 UF). Estos nuevos asentamientos, a veces con cientos de familias, son en muchos casos, el germen de nuevos poblados que pasan a engrosar la red de centros del territorio. Dado estos cambios, mediante la inyección de más recursos, se hace imprescindible el desarrollo efectivo de Planes de Ordenamiento Territorial, POT, que compatibilicen la urbanización de áreas rurales con un desarrollo sustentable de las regiones con preeminencia de población rural.
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